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martes, abril 21, 2009

Nos vamos



De día me siento desamparada. Irremediablemente responsable de mi vida por otra vida, aunque no se entienda. De noche es otra cosa. Las estrellas , mis hermanas, me acompañan con sus colores. Menos los días nublados el sol sale y se pone, igual que todos los días. Marca ritmos, iguala actividades. Provoca en mí, el peor de los estados: la rutina.
Mamá cocina, mamá lava, mamá ayuda.
Cuando era pequeña me imaginaba con cuarenta años, pensaba entonces que a esa edad tendría todo resuelto.
Es mentira. Total.
Como los embarazos felices.
Mentira total.
Como el ser gemela. Igual.

El sol ya pasó la higuera, dobla por el tejado de la casa del dentista y pronto va a alcanzar la nube aquella. Que no sé si es de lluvia o frío. Porque es oscura. Pero se deja destruír. Gana el sol y sus actividades. Sus rayos entrando por la ventana me forman estrellas en los cristales de los anteojos.

... Pero si el sol es una estrella, pavota!
¿Te acordás de Julio Villar? El navegante solitario?

Busco su libro, leo la dedicatoria:
Diana Baltasar.
Detrás del horizonte siempre
hay una isla en la que la
gente sonríe y el cielo está azul.
Mi deseo es que la encontréis.
Un abrazo muy fuerte.
Julio.


Aquellas tres estrellas que van en fila la una detrás de la otra son Orión. Muchos las llaman las Tres Marías. Beltenguere y Belatrix son aquellas otras dos tan brillantes que les hacen escolta a un lado y al otro.Más abajo está Sirio, la estrella que mejor se ve entre todas las de la noche. La roja auqella que está en el extremo de aquel triangulito es Aldebarán, el ojo del toro. Y aquel qrupito que centellea sonriente y lleno de misterio, aquel grupito que parece más lejano que los otros son las Pléyades.
Mirá Castor y Pólux, las estrellas hermanas que siempre están juntas.
Y mirá allá lejos Casiopea, y al otro lado el Cisne.
¿ No son nombres bonitos y fáciles de retener? ¿ No te dicen muchas cosas?
Me pregunto por qué nadie conoce las estrellas. Por qué nadie las mira, estando como están ahí, al alcance de la mirada, al alcance del corazón durante todas las noches de la vida. Creo que éste es un signo de insensibilidad.
Es más fácil hablar con las estrellas por sus nombres y retener las formas de sus constelaciones que estudiar todo lo que se estudia en los libros de las escuelas. Y sin embargo, pocos conocen las estrellas.
Si en la tierra de los hombres preguntas por tal o cual estrella, te mirarán como a un loco, y te dirán que ellos no saben, no se ocupan de esas cosas inútiles.
Es más, no saben ni en qué fase está la luna, aún cuando esté llena. ya no viven en la tierra.


Pág. 53. ¡Eh, Petrel! cuaderno de un navegante solitario. Décima edición de Editorial Juventud. Barcelona.

Ayer le dije a Baltasar, nos vamos. En poco nos vamos.

Hoy sé por qué. Quiero buscar otras estrellas, buscar otras estrellas. Detrás de algún horizonte donde la gente sonría. Gracias Julio, por tu brújula en forma de libro.

La foto está tomada en Villa La Angostura, desde Traunco, la hostería de Ana, feliz cumple Anita!