Una de ellas es que sin tener jamás un futuro asegurado, estuve en muchos sitios en mi vida a los que sólo acceden los ricos.
Ja!. A un amigo le decía, para qué voy a ser socia de este club si entro y salgo cuando quiero?
Para eso está el deseo. Harpo Marx, en su libro Harpo habla!, (que me gané en un concurso de radio cuando no tenía para comer... do you remember Valdi?)
le llamaba agenciarse las cosas. No comprar
Hace más de 20 años, estaba en un sauna alemán en medio de la montaña y mi hermanito Dani, el que se acaba de ir de vuelta p'allá, pa' München, me encontró leyendo las Venas Abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano.¡Para qué! Por supuesto que me cargó durante todo el día que estuvimos allí, pero yo le decía, justamente en estos momentos es cuando más deseo comprender cómo funciona todo, por qué hay gente que sí y gente que no.
Y en esa estoy cuando ésto les escribo. En una de esas contradicciones (aberrantes según algunos detractores) de mi vida.
playa, bosque y unos deptos hermosísimos que te dejan ver desde el Faro hasta los acantilados del Sur camino a Miramar.
Y aquí, en esta mañana de domingo, mirando romper las olas a lo bestia y escuchando ulular el viento en el bosque, descubro este maravilloso video, de una medioambientalista de los Estados Unidos. Una maravilla de contradicción.
Pero veamosló juntos.

