Mis pinturas en la Gallery Oden International Group, Sandviken, Suecia
Mats y Marcos Curi hace 20 añosEra 1988 , yo había vuelto de Alemania, y lloraba casi todo el día.
No sabía para qué había regresado a la Argentina, no me adaptaba al cambio de cultura, volver a vivir con mis viejos, no tener cerca al río Würm, ni un trabajo, todo eso, todo, todo pero principalmente un amor que se me había ido con el billete de vuelta, me daban ganas de llorar. Todos los días, todo el día.
Dormía siestas largas donde la ensoñación me hacía estar más cerca de lo que quería.
Me despertaba y tomaba mate, volvía a la cama a llorar, porque el sueño se había desvanecido.
Un día me despierta alguien , yo vivía en la casa paterna, y me dice, Diana...es Roque de Bonis, ups...mi mejor profesor de Historia del Arte en la Escuela de Bellas Artes, hoy IUNA, y además era en esa época el curador de MAC, Museo de Arte Contemporáneo .
El MAC era para el que no lo conoció, una colección privada de las mejores que existían en Argentina.
De los 60 p´alante cualquier cosa que pedías Marcos la había comprado. Desde Deira, Felipe Noé, De la Vega, Macció, Dalila Puzzovio, Minujín y todo el Di Tella junto, Bianchedi, Demirjian, los dos Alonsos Raúl y Oscar, de Marziani, Kosice, Cambre, Ana Eckell, Alberto Greco, Pucciarelli, Iommi, qué se yo..el Pájaro Gómez, Pérez Becerra, Diana Dowek...en fin. Creo que llegaba al millón de obras.
La más pequeñita en la colección era yo, que había entrado por esa maravilla del destino y por la grandeza de Marcos,siendo apenas una estudiante recién recibida, con 22 años, en febrero de 2006. De ahí que Marcos me llamaba, la benjamina...y hasta que murió , hace dos años, cada vez que me llamaba para mi cumpleaños, cumplíamos casi el mismo día, me decía: cuántos cumplís...¿22 no?
Pues bien, una llamada de Roque, entonces, era para despertarse y comerse los mocos...pues algo bueno siempre traía, sería ahora como esos mails que uno espera , espera y después se cansa y se olvida, pero cuando llegan la hacen saltar a una de la silla.
Pues bien, como en ese momento no existían los teléfonos inalámbricos y mucho menos los móviles... me trajeron el teléfono a la cama con un cable laaaargo que llegaba hasta dónde uno quisiera. O casi.
Cuando corté, los mocos habían desaparecido y estaba saltando hacia la ducha. Marcos le había vendido pinturas mía a un sueco, iba a exponer en su galería Oden Sandviken junto a Demirjian...y además me esperaba para darme los verdes!!!
La muestra se hizo, yo no asistí obviamente y perdí todo contacto con el galerista, incluso cuando volví a Alemania intenté buscarle en la guía de Suecia, en Sanviken, pero fue inútil. Había perdido el camino.
Después de tantos años y años, esta semana me llega un mail que no sabía si catalogarlo como spam, borrarlo o qué.No conocía a un tal Mats Storsten. Por esas corazonadas que uno tiene lo abrí.
Mats era el hijo del galerista. Me había encontrado por internet y quería mandarme las fotos de mis trabajos y las fotos de cuando estuvo con Marcos...
Mágica, no? La internet digo. Todavía estoy mirando esas fotos como quien mira a un hijo pródigo.
Thank you Mats, por encontrarme y por permitirme compartir esta felicidad con los bloggers y amigos. Thank you very much!
No sabía para qué había regresado a la Argentina, no me adaptaba al cambio de cultura, volver a vivir con mis viejos, no tener cerca al río Würm, ni un trabajo, todo eso, todo, todo pero principalmente un amor que se me había ido con el billete de vuelta, me daban ganas de llorar. Todos los días, todo el día.
Dormía siestas largas donde la ensoñación me hacía estar más cerca de lo que quería.
Me despertaba y tomaba mate, volvía a la cama a llorar, porque el sueño se había desvanecido.
Un día me despierta alguien , yo vivía en la casa paterna, y me dice, Diana...es Roque de Bonis, ups...mi mejor profesor de Historia del Arte en la Escuela de Bellas Artes, hoy IUNA, y además era en esa época el curador de MAC, Museo de Arte Contemporáneo .
El MAC era para el que no lo conoció, una colección privada de las mejores que existían en Argentina.
De los 60 p´alante cualquier cosa que pedías Marcos la había comprado. Desde Deira, Felipe Noé, De la Vega, Macció, Dalila Puzzovio, Minujín y todo el Di Tella junto, Bianchedi, Demirjian, los dos Alonsos Raúl y Oscar, de Marziani, Kosice, Cambre, Ana Eckell, Alberto Greco, Pucciarelli, Iommi, qué se yo..el Pájaro Gómez, Pérez Becerra, Diana Dowek...en fin. Creo que llegaba al millón de obras.
La más pequeñita en la colección era yo, que había entrado por esa maravilla del destino y por la grandeza de Marcos,siendo apenas una estudiante recién recibida, con 22 años, en febrero de 2006. De ahí que Marcos me llamaba, la benjamina...y hasta que murió , hace dos años, cada vez que me llamaba para mi cumpleaños, cumplíamos casi el mismo día, me decía: cuántos cumplís...¿22 no?
Pues bien, una llamada de Roque, entonces, era para despertarse y comerse los mocos...pues algo bueno siempre traía, sería ahora como esos mails que uno espera , espera y después se cansa y se olvida, pero cuando llegan la hacen saltar a una de la silla.
Pues bien, como en ese momento no existían los teléfonos inalámbricos y mucho menos los móviles... me trajeron el teléfono a la cama con un cable laaaargo que llegaba hasta dónde uno quisiera. O casi.
Cuando corté, los mocos habían desaparecido y estaba saltando hacia la ducha. Marcos le había vendido pinturas mía a un sueco, iba a exponer en su galería Oden Sandviken junto a Demirjian...y además me esperaba para darme los verdes!!!
La muestra se hizo, yo no asistí obviamente y perdí todo contacto con el galerista, incluso cuando volví a Alemania intenté buscarle en la guía de Suecia, en Sanviken, pero fue inútil. Había perdido el camino.
Después de tantos años y años, esta semana me llega un mail que no sabía si catalogarlo como spam, borrarlo o qué.No conocía a un tal Mats Storsten. Por esas corazonadas que uno tiene lo abrí.
Mats era el hijo del galerista. Me había encontrado por internet y quería mandarme las fotos de mis trabajos y las fotos de cuando estuvo con Marcos...
Mágica, no? La internet digo. Todavía estoy mirando esas fotos como quien mira a un hijo pródigo.
Thank you Mats, por encontrarme y por permitirme compartir esta felicidad con los bloggers y amigos. Thank you very much!



