Hay cosas en la vida que uno no quiere soltar. Cosas a las que estúpidamente no le damos salida. Como si alguna vez las hubiésemos poseído.
Así me pasa con los colores de Guatemala.
No sé.
Pero me tiro al sol. Cierro los ojos,bien bien apretados. Y veo el rojo. Ese rojo es el que ví en los
Después el
el brillo del diente de Iris cuando
me preguntó el
nombre, me mostró su bebé y me dijo que me esperaba mañana para vestirme con huipil y falda.Y el verde, claro, el verde del monte, el verde de las montañas verdes, llenas de pájaros verdes de hojas verdes como sus panzas, de aguacate. Llegan los amarillos rabiosos como sometidos , y también llegan los naranjas del mercado.
Hasta el gris de la lluvia quiero recordar.

