lunes, junio 23, 2008

Madre rara busca cielo azul.



Soy una madre rara, le digo a Baltasar en la cena. En algo he fallado. La comida no está lista cuando debería estarlo. En la mesa hay maquetas de águilas y trinchetas en vez de mantel y flores. Comemos, uno allá, en su mundo, el otro acá, en el suyo. No hablamos. Payamos hasta casi las doce. Y reímos. En el silencio de la noche, reímos como dos adolescentes en la edad del pavo.
Ocupate de vos, me dice. Yo ya estoy grande. ¿Grande?, si la piel que acaricio de vez en cuando es de un durazno casi maduro.
Se va . Me deja sola.
Busco a Julio Villar, en su libro, ese marinero solitario tan humilde y tan sabio, donostiarra. Una y otra vez leo su dedicatoria: Detrás del horizonte siempre hay una isla en la que la gente sonríe y el cielo está azul. Mi deseo es que la encontréis. Una abrazo muy fuerte Julio.

Si él lo dice después de escribir lo que sigue, deberé hacerle caso.


Me digo que un vagabundo que vuelve a la civilización con sus ojos cargados por el brillo de miles de noches pasadas bajo las estrellas, y salta dentro de esa sociedad, se ha de sentir perdido, desfasado, perplejo. Después de haber vivido en libertad no se ven las cosas de la misma forma ni con los mismos ojos. Cuando se ha vivido solo, en un mundo donde el hombre mostraba su cara gentil: ciuando se han pasado meses y meses en la mar; cuando se han descubierto verdades en los bosques, y en las rocas, y en los gestos, y en las miradas, y cuando después se vuelve hacia los sistemas del hombre actual, uno tiene miedo, pues esas noticias monstruosas que le han llegado de vez en cuando, en el transcurso de su viaje, le han de empezar a afectar directamente.

Julio Villar ¡ Eh, Petrel! Cuaderno de un navegante solitario.Ed. Juventud.Barcelona.

A mí me afecta el mundo como yo le afecto a él. Mi blog ,tan íntimo, me dicen que da miedo.
Yo digo que a mí me asusta la cal que se ha juntado en cada mirada. El disfraz de felicidad publicitaria. La apariencia de estar como no estamos.
Gracias Julio, seguiré buscando el cielo azul aunque sea en el reflejo del agua.

5 comentarios:

Pancho dijo...

Justo, en este momento, luego de escribirte, es que leo esto.
Cuál es la ventaja de comer siempre a las 9, por ejemplo? Seguir como un engranaje, con movimientos precisos, mecánicos... todo el tiempo? Las flores están sobrevaluadas la mayoría del tiempo. Las águilas darán paso a otra cosa. Las flores, en cambio, hay que cambiarlas por otras todo el tiempo.

Balta tiene un poco de razón. Ocuparte de vos no implica ocuparte SOLO de vos. La diferencia existe.
No es necesario que pases meses y meses en el mar para estar en libertad, para que no te afecten, acaso, las noticias monstruosas. Sólo necesitás perderte un rato en vos.

Tu blog no da miedo. El tema es que hablás de la vida, y a veces del Cuco. Y esas dos cosas, muchas veces le dan miedo a las personas.

Diana Laurencich dijo...

Me encantó lo del Cuco,esa cosa infantil que para cada uno tiene su imagen.
Cuando tenga otro blog lo voy a llamar así.
Gracias Pan, hoy canté pero me daba vergüenza a mí misma.
Ja!
beso

VALDI dijo...

Como encontrar la felicidad por momentos, sin buscar cielos que estan allí, al alcance de la mirada.
Hermosa foto.

Diana Laurencich dijo...

Es del viaje a La Graciosa, que hicimos con Luigi.
En el agua se veía el cielo, y Famara parecía un monstruo negro, un tsunami de piedra que nos iba a devorar.

Raul Avila dijo...

desde la isla de margarita en venezuela, y parado donde termina la arena en "punta arena" siento que estoy en la isla desde la que veo el horizonte y se que detras de ese horizante esta el cuco....