



martes en que los
mimos parecen brillar
hace muchos años -eh! tantos?- no bueh, hace algunos años, no más de doce, no menos de once, balta se ponía las manitos en sus bolas, sacudía la cabeza diciendo no, y caminaba encorvado deteniendo su andar a cada paso, un instante, un segundo antes de continuar. era el putó de baltasar. lo había llevado a ver a kim itoh y su danza extraña, la danza butoh, tenía un año y medio. en el teatro , cuando estaba por hablar le metía un caramelo sugus en la boca, y él entonces seguía interesadísimo los pasos de los bailarines sentado en mi falda.
eran tres. y estaban completamente desnudos. uno tenía un parche en el ojo.
balta fascinado los imitó mucho tiempo, cada vez que alguien le decía : eh baltasar! hacé butoh!
quién sabe si ese no fue el maestro que lo iluminó primero, para ahora querer moverse sin hablar. expresar sin decir. o quizá sea cierto lo que me dijo el otro día, menos poesía, menos poesía, quiero hacer mimo para hablarte sin emitir sonido. danza no. palabra no. madre no.

eran tres. y estaban completamente desnudos. uno tenía un parche en el ojo.
balta fascinado los imitó mucho tiempo, cada vez que alguien le decía : eh baltasar! hacé butoh!
quién sabe si ese no fue el maestro que lo iluminó primero, para ahora querer moverse sin hablar. expresar sin decir. o quizá sea cierto lo que me dijo el otro día, menos poesía, menos poesía, quiero hacer mimo para hablarte sin emitir sonido. danza no. palabra no. madre no.

2 comentarios:
El NOH, forma parte del tiatro japoné, o no?!
bien ahí, la cazó! valdi viejo y peludo!
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