miércoles, mayo 21, 2008

La reina de los boleros


Eché una solución de cloro

a un hormiguero de hormigas negras.

Apareció hoy pegado a la estufa.


Ah! guachas... hoy voy a vengar

los males de este mundo.

Dejaré huérfanos y

viudas,

soldados sin control,

buscando su dirección,

cuál es su rumbo.


Soy la reina del universo.

Ama y señora de la naturaleza.

Cruel y desafiante

miro cómo se queman

y retuercen,

como raudas llegan,

huelen la catástrofe

y desconfían,

después se arriesgan.

Siguen adelante.

Hasta que mi pequeño

Hiroshima,

mi tsunami de

lejía, vuelve clara la

supervivencia:

No hay régimen a seguir,

ni órdenes que acatar.

Hay que salvar la vida.

Se tuercen los destinos.

Libre albedrío.

Se tuercen los destinos.


Mastico mi müsli despacio saboreando el poder:

las mandé al exterminio.

Por intrusas.

Por pequeñas.

Por ordenadas, complotadas.

Sobrevivientes de la

extinción de los dinosaurios.

Por existir hace cuatrocientos mil años.

Por tener una razón para vivir.

Un solo sendero para seguir.

Alguien a quien obedecer.

Sumisas

y juntas,

precavidas,

sin quejas.


Salgo y camino por el jardín llovido.

Amo el aire. Me enjuagan los pulmones.

Respiro y piso las hojas del otoño.

Las puedo hacer cantar bajo

mis pies. Así de fácil.

Como Bush en Guantánamo,

qué increíble.

Respiro la mañana inmensa,

gigante ,

llena de pájaros después de la tormenta.

Acaricio a mi gata

y me siento satisfecha.

Doy comida y mato a quién quiero.

Acaricio y desintegro.

Puedo.

Puedo.

Puedo.


Entro a la casa con escalofríos. Miro el hormiguero.

Ya casi toda muertas.

Se torcieron los destinos como el mío

cuando me enamoré del hombre equivocado.

Busco el libro que habla de ellas e intento

leer, pero las lágrimas me confunden el texto.

Hago un esfuerzo y leo,

me seco los ojos y leo,

prendo un cigarrillo,

me sueno los mocos.

Las letras se nublan.

No puedo.


Enciendo la radio,

Ana Belén canta “No sé por que te quiero”

Te busco en todos y no te encuentro…

me miento tanto que me lo creo…

6 comentarios:

Telma dijo...

hay Chichirula.....que lindo escribis, no me canso de decírtelo, me emocionás a mi tambien...eso no es facil, y siempre lo conseguís.Sos una reina,por eso das de comer y matas a quin queres...que gloria nuestro encuentro, nuevamente en la misma línea de supervivencia...flit al cloro, te quiero.

Telma dijo...

no fue Telma a del comentario....soy Dina...eh?

Diana Laurencich dijo...

me imaginé ...no entendía al principio, pero el cachirula te deschavó!
beso

dina dijo...

estamos en el mismisimo segundo!!!ahí, viste?...esssa!

María W. dijo...

Leyéndote, café en mano. ¡Un placer! A veces duele, a veces sonrío, a veces lagrimeo. Besote, Diana.

Diana Laurencich dijo...

Gracias María!
Espero poder visitarte en junio y ver tus maravillosos laburos.
El Uno y otro me lo saboreo siempre.