viernes, mayo 23, 2008

Para los que dicen de mi parecido


Hay quien dice que el amor es como un río,
que ahoga a los juncos jóvenes.
Hay quien dice que el amor es como una cuchilla
que deja tu alma sangrando.
Hay quien dice que el amor es como el hambre,
una interminable y dolorosa necesidad.
Yo digo que el amor es como una flor,
y tú eres su única semilla.
Es el corazón temeroso de romperse,
que nunca aprendió a bailar.
Es el sueño temeroso de despertarse,
que nunca aprovechó la oportunidad.
Es aquel que no querrá nadie,
que parece incapaz de ofrecerse.
Y es el alma temerosa de morir,
que nunca aprendió a vivir.
Cuando la noche ha sido tan solitaria
y el camino ha sido tan largo,
y tú pienses que el amor es solo
para los afortunados y los fuertes,
entonces recuerda que en invierno,
justo debajo de la fría nieve,
yace una semilla que, con el amor del sol,
en primavera se convertirá en la rosa.

Some say love it is a river that drowns the tender reed.
Some say love it is a razor that leaves your soul to bleed.
Some say love it is a hunger, an endless aching need.
I say love it is a flower, and you its only seed.
It's the heart afraid of breaking that never learns to dance.
It's the dream afraid of waking that never takes the chance.
It's the one who won't be taking, who cannot seem to give.
And the soul afraid of dying that never learns to live.
When the night has been too lonely and the road has been too long,
and you think that love is only for the lucky and the strong,
just remember, in the winter, just beneath the bitter snow
lies a seed that with the sun's love in the spring becomes the rose.



Hace muchos muchos años, más de treinta, mis hermanos mayores me decían que me parecía a Janis Joplin. A mí me gustaba por un lado, porque era la diosa blanca del blues. Pero por el otro la detestaba cuando la veía, porque tenía una nariz gorda. -De morrón-me decían. Fea. Yo usaba unos lentes clipper, igual que ella. Y tenía el pelo como ella.
Cuando ella murió yo sólo contaba con siete añitos. Pero su música la sobrevivió , como a tantos que en esa época escuchábamos en casa. Jimi Hendrix, Tanguito , el Stone rubio. Así que las "cargadas" habrán empezado más o menos a mis doce o trece años. Y no me gustaba que me compararan con una mina de nariz fea, de morrón, ni con una muerta. Aunque cantase bien.
Pero lo que más bronca me daba era que a mi gemela no le decían que era parecida. Sólo a mí.
Y encima mi hermana me decía que yo tenía la nariz así porque me sacaba mocos y ella no. Yo decía que no era cierto, pero igual, me lo pensaba. ¿Cuántas veces más que ella me metía el dedo en la nariz como para que se notara tanto la diferencia?

La cosa es que el tiempo pasó, y cuando estrenaron The Rose, con Bette Middler, la vida de la Joplin vamos!, nos fuimos de cabeza con mi hermana a verla a un cine de barrio: El Parque.
Hacía frío, mucho. Estábamos casi solas en toda la sala, como nos gustaba. Nos mató la vida de la mina. Nos dejó con esa congoja de las muertes estúpidas, tontas, al pedo. Janis Joplin se había muerto, de amor, de una sobredosis, de qué se yo...
Nos había impactado tanto, tanto, que estuvimos un buen rato sin hablarnos , llorando creo, pero en silencio.
Lo que menos me preocupaba en ese momento era si mi nariz era o no parecida a la de la pobre mina, además actuaba otra, no era ella, ella se murió de verdad. Y nadie, tantos admiradores, nadie pudo salvarla. Retenerla. Era como la infancia ¿no? se me acababa de morir.

Ese final se me grabó en alguna rama del adentro, que no volvió a agitarse, hasta mucho tiempo después.

Pasaron los años y las ciudades por debajo de mis puentes: conocí el amor y el amor me desconoció a mí, conocí dependencias, conocí muertes absurdas. Conocí .
Una noche en España , estaba por irme a dormir y escuché una melodía que me atrajo. Venía de la tele. Era la melodía de los avances de un programa , una serie : Cuéntame cómo pasó.
Me quedé tarada . Me caían lágrimas, una despacio y la otra enseguida, inmóvil frente a la tele que me mostraba en blanco y negro, o sepias y azules al primer hombre pisando la luna, y recordaba ese día, el veinte de julio del 69 cuando me distraje del juego con mi primo que cumplía años y me quedé mirando , como en España, al astronauta, y después venía la familia Telerín, que nos mandaba a dormir, y el fitito que tenía mi tío, azul, lo tenía...

Desde esa noche esperaba siempre los jueves para estar adelante del maldito aparato, y cantar con Baltasar: Cuentamé...tú que has vivido...tú que has sufrido , un tiempo que nos cambió...volverán aquellos años......el calor de aquellos padres que hicieron todo por tí, el sabor del primer beso, todos los sueños que tú querías cumplir, hablamé de lo que has encontrado, en tu largo caminar, cuentamé, cómo te ha ido, si has conocido la felicidad...me preguntaba cada jueves si la había conocido ...la felicidad.
Valdi me cargaba como mis hermanos con la nariz de Janis Joplin, pero ya no me importaba, sólo quería descubrir el por qué esa canción me tenía tan atrapada? Porque si bien las imágenes me conmovían, había algo en la música...la felicidad tenía algo más .

Volví a Buenos Aires, después de cuatro años en los que seguí sin descifrar el misterio. Hasta me la traje grabada en el móvil para escucharla a cada rato. Pero nada.

Una noche, hace poco, mi hermana me recomendó una película francesa: Me dijo que tenía una canción que me iba a gustar. Corrí al video club, estaba urgida por verla. Cuando Ale me dice que una canción me va a gustar da siempre en la tecla. En eso jamás se equivoca.

La ví.

Cuando terminó, me levanté del sillón y empecé a tararear la canción que me había gustado como Alejandra vaticinó .Estaba en francés. Hablaba de una rosa.
Yo no me di cuenta al principio, pero la cantaba como cantan las viejas cajitas musicales, una y otra vez , una y otra vez, hasta que dejan de darle cuerda.
Baltasar me escuchaba. Me miraba. -¿Qué cantás?-me dijo.
- La canción de la peli, me encanta, pero además me hace acordar a algo de mi infancia- le contesté rápido para que no se me escape la melodía.
-Es la de España -me dijo, con toda la naturalidad del mundo.
-¿Cuál de España? -dije parándome en seco.
-La del programa...contame -dijo ya traducida al argentino- contame como te fue- terminó.
-Aaaaaaaaayessssccccierto...ahora me doy cuenta por qué Ale me dijo que la alquile! ¡Con razón!-me convencí- ¡Con razón!...-y nos fuimos a dormir, así . Ya estaba. No la canté más.

Al otro día, cuando hablé con mi hermana de la película, que me había gustado, que estaba buena ,me dijo:-¿Viste la versión de Janis Joplin?
-¿Si vi queeé?- le dije. Como si me hablara de algo que jamás hubiese escuchado.
-Bah, la de la película... The Rose, ¿te acordás?- me dijo entusiasmada- ¡The Rose!¡ La Rosa nena!- dijo apurando mi memoria- la vida de Janis Joplin...la que vimos en el Cine Parque...

Es increíble como a veces los parecidos ayudan. A conocernos digo, a encontrarnos con nosotros mismos, aunque sea después de varios años.

7 comentarios:

dina dijo...

que lindo....toooodo lo que contás....a veces me gusta taaanto lo que escribis que me dejas sin palabras.....dejá algo para los demas bo.

Diana Laurencich dijo...

Che, Dina...es el espíritu de la Joplin la que me dicta.
Yo sólo escupo lo que siento cuando escucho ese temazo.

Anónimo dijo...

hola! divina la cancion la otra vez mi vieja me la hizo escuchar, es hermosa, la tengo guardada...te mando un beso y espero que nos veamos muy pronto. rocio

Diana Laurencich dijo...

Ah, entonces le voy a decir a tu vieja que vea el post.
Ojalá nos veamos.
Beso a vos.

cima dijo...

ya pasé por acá varias veces y me leí los últimos posts, y me parecieron hermosos.... pero ando tan vago que ni siquiera dejo una línea.... ni hablar de postear en el mío...

Estoy arrancando cosas nuevas, y eso corre mi centro, no tengo ganas de publicar cosas viejas, y las nuevas se toman el tiempo que necesitan o quieren....

te sigo visitando y leyendo que para mí es un placer....

un beso

AL-JAZERRA dijo...

Diana
Un beso y me encanta verla renovada en espacio y espiritu (bah, eso creo).
Alejandro,

Diana Laurencich dijo...

Gracias Daniel...
me dejás más tranquila. Lo nuevo siempre se toma su tiempo, si no apesta lo viejo, lo que se pudre.
Espero tu aparecer entonces.
Beso

Alejandro,
sí gracias estoy renovada, he vuelto a fumar despuésd e diez años, y he dejado nuevamnete... es como morir, vivir, morir y renacer para oloer todo el fin del otoño en Mar del Plata, que es una maravilla.
Yo también te leí renovado.
Un beso