jueves, agosto 07, 2008

Nogal












El viento baila y revuelve las cortinas.

Terminé de limpiar, mani puliti.

Balta no está, voló en un Mehari hasta Santa Clara,

quizá sea la primera vez que cabalgue,

la primera que se enamore,

la primera que sienta que el abismo, entre nosotros,

ya

hace rato que es real.

El viento suena en el deshauciado

móvil de caña , que veo desde la cocina,

en la ropa que agita como banderas

de barcos bucaneros,

en los olores que trae

en los que lleva,

en las pobres y frágiles nuevas florecitas del ciruelo

que , estoicamente, intentan sostener su vida

para mi alegría.

En mis recuerdos trae

la tapa del ataúd cerraándose sobre mi madre,

la aceptación de un abuso sexual,

el hambre en las tripas

latiendo, la fiebre de heno

y el viejo nogal,

que agita sus ramas con desespero

pero el tronco fuerte,

cada vez se adueña de un anillo más.

Él me espera

tantas veces como se me ocurra abandonarlo.

Sabe que siempre vuelvo y lo abrazo.

Y le cuento,

por dónde anduve, con quién estuve.

No importa cuánto tiempo haya pasado.

Él me acepta, así,

loca , como mi madre, que por algo compró esta casa.

Hoy le gritaba junto al viento

¡Nogal!

Vi funerales

y manoseos

un corazón en la mano

un dedo en mi frente

un patotero

y un amuleto

borracheras de otros

confusiones mías

vejez y juventud , en un minuto

la risa

el desamparo

la traición

la idiotez

edificios iluminados

un río sucio

una casa sórdida con cuatro gatos

bebés abandonados por

falopa

una ciudad crecida

un barrio cambiado

amigos por todos lados

buster keaton

monedas para el colectivo

la casa de mamá pintada

el entierro de Teresa

un faso en el balcón de Dina

el salamín con queso de María

la almohada de Mónica

el asado de Marcelo

el bowling de Ale

las fotos de Lumi

los ojos de Ro

la ternura de Fran

una cama

una siesta

y dos caminos.

Me fui nogal, huyendo.

Como de la peste,

volví a mis estrellas

y noches negras de luna,

volví a vos,

que siempre

me esperás de pie

aunque te duela el verme

en cada viaje, un poco más vieja.

8 comentarios:

.ludmila. dijo...

Los viajes remueven recuerdos, los regresos lo hacen...(Te recomiendo "Volver", del gran Pedro, si es que no la viste ya...también me remitió mucho a ella los recuerdos que compartís de tu madre)...
No nos vimos de nuevo, pero, justamente, "de nuevo", nos encontraremos. Y nos sacaremos fotos. Y reiremos. Vos con tu mate. Yo con mi coca (cola).
Beso enorme, y otro al nogal que te tiene junto a él.

Diana Laurencich dijo...

gracias Lu...me encantaron tus fotos nel blok!
Volver, la voy a alquilar...me parece que no la ví.jaja...el alemán Alzheimer también me acompaña a todos lados...besos al pequeñín , al mayorcín,
y a usté guapetona!

dina dijo...

Que guacha sos....!!!! como escribis !!!!!!!!!!

Diana Laurencich dijo...

con la sangre del alma...

Pancho dijo...

Siempre me ha llamado la atención que pueda encontrarse belleza entre la tristeza. Precioso, Viva.

Es muy bueno, sin embargo, tener quien te acepte sin juzgarte, y quien te espere sin que importe que la cáscara esté un poquito más vieja.

Yo tengo casuarinas.
Es que los árboles son sabios y saben desde siempre que la cáscara guarda la mejor madera.

Besos.

Diana Laurencich dijo...

gracias Pan, la mejor madera, eso es.

María W. dijo...

Suspiro............. largo suspiro y un poco de congoja, como si hubiese llorado pero no, solo casi.
No tengo un nogal incondicional, tengo el recuerdo de un roble... un día volveré a tener uno, ancho, robusto, como corresponde a un roble viejo. Beso.

Diana Laurencich dijo...

uy los robles... qué belleza!!!!
plante uno señora, usté se lo merece!